Animación sociocultural
Conceptualización de la ASC: principios fundamentales, fines y objetivos
Algunas definiciones de la A.S.C
· "La animación sociocultural es el conjunto de prácticas sociales que tienen como finalidad estimular la iniciativa y participar de las comunidades en el proceso de su propio desarrollo y en la dinámica global de la vida sociopolítica en que están integradas". (UNESCO).
· "La Animación sociocultural intenta la toma de conciencia participativa y creadora de las comunidades en proceso de su propia organización y lucha. (Dirección General de Asuntos Culturales. Ministerio de Educación y de Cultura).
· "Un conjunto de técnicas sociales que, basadas en una pedagogía participativa, tiene por finalidad promover prácticas y actividades voluntarias, que con la participación activa de la gente, se desarrollan en el seno de un grupo o comunidad determinada, y se manifiesta en los diferentes ámbitos del desarrollo de la calidad de la vida" (Ezequiel Ander-Egg).
· "Conjunto de esfuerzos que tienden a estimular la participación activa en las actividades culturales y en el movimiento de innovación y de expresión personal y colectiva" (Hugues de Varine).
· "La animación sociocultural se considera como una acción tendente a crear el dinamismo social allí donde no existe, o bien favorecer la acción cultural y comunitaria, orientando sus actividades hacia el cambio social". (Antonio del Valle.
· "El proceso que se dirige a la organización de las personas para realizar proyectos e iniciativas desde la cultura y para el desarrollo social". (Fernando Cembranos, David H. Montesinos y María Bustelo).
Los principios fundamentales en el concepto de animación sociocultural
Existen multitud de definiciones del concepto de Animación Sociocultural.
En las seleccionadas anteriormente, como en muchas otras más, salen a relucir cinco principios fundamentales, que unidos, nos ayudaran a definir con claridad el concepto de Animación Sociocultural.
Estos cinco principios son: El proceso, la metodología, la participación, la organización y el cambio social:
El proceso:
La A.S.C tiene entre sus fines la modificación de las mentalidades y de las actitudes sociales dominantes, promoviendo nuevos valores, nuevas maneras de conocer e interpretar la realidad, y nuevas formas de desenvolverse en ella y de actuar solidaria y colectivamente. Esto exige, además de tiempo, una intervención constante y sistemática, es decir, un proceso de intervención.
La metodología:
La realidad es compleja y diversa y en la comunidad social se plantean necesidades, intereses y situaciones diferenciadas según los distintos sectores que la componen. La acción no puede ser, en consecuencia, indiscriminada y genérica. Se necesita una metodología de intervención, un conjunto de técnicas sociales que eviten una acción improvisada o discontinua.
La participación
La A.S.C. implica participación, que no es tan solo mera asistencia o posibilidad de opinar sobre lo que otros hacen o de hacer lo que otros decidan por uno. Significa posibilidad y capacidad creciente, de intervenir, de tomar parte en la identificación de los problemas y de las prioridades, en la definición de objetivos, en la planificación, ejecución y gestión de las acciones y en la evaluación de los resultados. Solo se aprende a participar participando.
La participación social es uno de los primeros pasos para la organización de la comunidad y requiere ser considerado como un proceso gradual, donde se ha de percibir la utilidad de la participación y donde la formación para la participación es también uno de sus requisitos imprescindibles. Insistiremos en su importancia para la A.S.C.
La organización
Significa acción colectiva, solidaria, organizada. Significa crecimiento y maduración de la iniciativa colectiva, de la auto organización social, fortalecimiento de la sociedad civil, desarrollo de la potencia social, de la capacidad colectiva para dar respuesta a las necesidades e intereses.
La organización de las personas en la animación sociocultural lleva implícita la creencia en la comunidad y el trabajo por la participación. Creencia en la comunidad, que significa la toma de conciencia como colectividad, la potenciación de la capacidad colectiva para afrontar y resolver los problemas y la implicación de la comunidad en su propio desarrollo.
La transformación social
Se traduce en cambios, en transformación de la realidad concreta. Porque el desarrollo de la participación tiene por objetivo la participación en el desarrollo. Por eso los procesos se relacionan directamente con necesidades e intereses de grupos y sectores concretos para cambiar y mejorar su vida colectiva.
La animación sociocultural ha de ser factor y herramienta del cambio social en la dirección del desarrollo social.
Las definiciones existentes sobre el concepto de A.S.C. son múltiples y en algunos casos dispares, pero si nos basamos en estos cinco principios, subrayados anteriormente, me atrevería a destacar la definición que propone el Equipo Claves (Madrid), formado por un grupo de profesionales de la Animación a finales de la década de los 80 (De la Riva, Fernando; Cárdenas, Carmen y otros). Una definición que a mi entender recoge básicamente todas las anteriores: La animación sociocultural es un conjunto coherente de métodos y técnicas que tiene por objetivo fundamental promover procesos de participación social e impulsar el protagonismo organizado de los ciudadanos en la vida social y cultural de su comunidad, en su desarrollo, para que puedan transformarla en la medida de sus intereses y necesidades.
Otros principios
Si seguimos repasando las múltiples definiciones de la A.S.C nos encontraremos también otros elementos que complementan su conceptualización:
La cultura
Por lo general el concepto al que se refiere la cultura en la A.S.C es "antropológico". La cultura es el conjunto de formas de pensamiento, expresión y conducta de una comunidad o un colectivo determinado. Su historia, la acción humana, el contexto en el que viven, etc. La A.S.C pretende, en este sentido, que en un tiempo de atonía y homogeneización cultural, sea preciso rescatar, preservar y fortalecer las señas de identidad propias, para poder afrontar los retos y desafíos de un mundo en cambio. La A.S.C. no solo no niega la diversidad cultural, sino que la entiende y la afirma siempre desde el respeto al otro y como un factor de enriquecimiento personal y enriquecimiento mutuo.
Fernando Cembranos nos define la cultura como un conjunto de hábitos, formas y saberes y manifestaciones que los pueblos han ido configurando como resultado de su lucha por la supervivencia y su posicionamiento por las cosas importantes de la vida. Para él la cultura por la que trabaja la A.S.C. es la cultura consciente. Aquella que no es tanto un resultado, sino una decisión consciente de cómo se quiere ser, que saberes se quieren desarrollar; una cultura que mira hacia el futuro, aun cuando se apoye en la cultura inconsciente, la cultura del pasado.
Pero hay un paso más, y es el que persigue la A.S.C., no solo una cultura consciente, sino una cultura inteligente. Es lo que se podría denominar como el trabajo por el desarrollo de la "inteligencia social". No se trata solo de actuar colectivamente, sino de hacerlo inteligentemente. Es decir, con capacidad para analizar la realidad y responder a los problemas que en ella se encuentran. Con capacidad para modificar los planteamientos y las respuestas en función de una realidad cambiante. Con capacidad para criticar y desembarazarse de aquellos aspectos de la "cultura" que son contrarios al crecimiento de las personas, que frenan sus posibilidades y favorecen la resignación y el aburrimiento social.
La inteligencia social debe ser además, paso previo para la creatividad social que supone la capacidad de generar respuestas y construir espacios nuevos para una realidad incompleta, inacabada e injusta. Creatividad que implica la creencia de que hay un sitio para las aportaciones de la colectividad, y si no, hay que buscarlo.
La realidad no es definitiva y depende también de lo que las organizaciones sean capaces de incorporar, cuando éstas toman conciencia de su responsabilidad en la construcción social de la realidad, en la transformación de la misma.
Democratización cultural y democracia cultural
La A.S.C. pretende dar un paso más allá del objetivo de "poner los bienes culturales al alcance de todo el mundo". Su objetivo es que las personas pasen, de ser meros espectadores y "consumidores de la cultura" (Democratización cultural) a ser creadores, productores y protagonistas de la misma, en su entorno (Democracia cultural).
2. Fuentes, orígenes, antecedentes, evolución y situación actual. Aspectos legales
Las fuentes teórico-prácticas de la animación sociocultural en españa
Para Xavier Úcar de la Universidad Autónoma de Barcelona, la historia reciente de la educación social y, en concreto, de la animación sociocultural, muestra que las primeras acciones educativas desarrolladas en ámbitos comunitarios, en las décadas de los 60 y 70, se gestaron en un contexto de necesidad y como fruto de, al menos, dos procesos:
· Uno de reconstrucción comunitaria
· Otro de reivindicación o de lucha frente a la dictadura.
Con uno u otro objetivo, agentes sociales informales, faltos en la mayoría de los casos de formación teórica e instrumental técnico, acometieron, con grandes dosis de entusiasmo, voluntarismo y confianza en el futuro, el trabajo socio comunitario. Eran los precursores de los actuales educadores/as sociales.
Aquellos primeros interventores socioeducativos, conscientes de sus deficiencias formativas, bebían con ansiedad de cualquier fuente que les ayudara a organizar, a sistematizar y, en definitiva, a mejorar sus propias prácticas. El ámbito de la intervención socioeducativa en general y específicamente el de la animación era, en los años 60-70, extraordinariamente receptivo a las teorías y a las experiencias que se estaban desarrollando en otros países.
En Europa el concepto de A.S.C., surge tras la Segunda Guerra Mundial. Se trataba de reconstruir una sociedad maltrecha y desestructurada, impulsando el desarrollo de un nuevo tejido social, promoviendo las iniciativas ciudadanas y generando un nuevo renacimiento cultural europeo, desde los valores de la democracia, la tolerancia y la paz entre los pueblos.
Para Úcar, las fuentes teórico-prácticas de la animación sociocultural en España provinieron —durante aquellos años y en las dos décadas siguientes— de, al menos, seis corrientes distintas:
La corriente culturalista proveniente de los países francófonos:
De Francia llegó la idea, de que, la cultura podía ser un motor de desarrollo. La acción sociocultural era un instrumento apropiado para posibilitar y generar procesos de auto organización y dinamización de territorios y comunidades.
Nombres ya clásicos en este contexto son: André Malraux, Pierre Moulinier, Pierre Besnard, M. Simonot, Peuple et Culture, etc.
A través de sus palabras pudimos tener acceso a las prácticas de intervención que desarrollaban. A sus experiencias de dinamización de grupos y comunidades. A sus formas de organización y a los currículos de formación de animadores/as; y, por último, a reflexiones teóricas elaboradas sobre todos y cada uno de los aspectos anteriores.
A menudo se constituyeron como modelo y referente obligado para las experiencias e iniciativas que se estaban poniendo en marcha en nuestro país.
La corriente del trabajo social, de origen latinoamericano:
Apostaba claramente por la animación sociocultural como metodología de trabajo comunitario. Desde esta perspectiva aquella era entendida e interpretada como una tecnología social.
Las prácticas de animación sociocultural en el marco de esta corriente se caracterizan, entre otros factores por:
· El ajuste del proyecto de animación a las características específicas del territorio y la comunidad objeto de la intervención.
· La disposición de unos objetivos concretos y claros previamente definidos.
· El dominio por parte de los animadores/as de un arsenal técnico lo suficientemente amplio y diverso para acometer los imprevistos de la acción interventora.
· El representante principal, dinamizador e inspirador de buena parte de los trabajos de animación sociocultural desarrollados en España por esta corriente ha sido Ezequiel Ander-Egg.
La corriente de la educación popular, de origen latinoamericano:
Estuvo liderada por las ideas de Paulo Freire que vino a representar, a defender y a mostrar toda una nueva forma de hacer en educación.
Este autor proporcionó tanto un marco filosófico-antropológico para la intervención sociocultural y educativa como los instrumentos metodológicos apropiados para actualizarla. Sus ideas y sus acciones pedagógico-políticas se gestaron en un ambiente de falta de libertades muy similar al que en aquellos tiempos estaba viviendo la sociedad española; cuestión que facilitó tanto su aceptación como su rápida y generalizada difusión.
Las prácticas socioculturales propias de esta corriente son críticas, políticas y buscan generar procesos consensuados de emancipación y autodeterminación en los grupos, comunidades y territorios en los que se producen.
Los ateneos obreros, las casas del pueblo y las universidades populares serán, a lo largo de fines del siglo XIX y primera mitad del XX, un caldo de cultivo muy apropiado para la aparición de la animación sociocultural a mediados del XX.
Las universidades populares, como centros que desarrollaban específicamente actividades de educación popular, serán de las primeras en asumir y abanderar experiencias de animación sociocultural.
La corriente del desarrollo comunitario
Procedente del ámbito anglosajón, hace su aparición en España a principios de la década de los 60. Más ligada desde el principio al trabajo social y sociológico que al propiamente socioeducativo se interpreta en nuestro país como el equivalente anglosajón de las experiencias y prácticas de animación sociocultural que nos llegaban de contextos francófonos.
El autor más representativo en España de esta corriente ha sido a lo largo de todos estos años Marco Marchioni.
La corriente de la educación en el tiempo libre y de la pedagogía del ocio:
Difícilmente puede hablarse en el conjunto del Estado español de un desarrollo homogéneo de experiencias de este tipo.
En Cataluña, sin embargo, la denominada "Educació en el lleure" se constituyó como un movimiento educativo muy importante en el ámbito de la infancia y la juventud. Aunque pueden rastrearse desde los primeros años del siglo XX experiencias diversas en relación a la educación del tiempo libre en Cataluña, será en los 60 y, sobre todo, en la década siguiente —con la llegada de la democracia a nuestro país— cuando experimente un verdadero crecimiento.
Disponible también en http://atalayagestioncultural.es/capitulo/animacion-sociocultural

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